Alfredo puede leer todo lo de tu local
Ventas, costos, recetas, stock, repartos, caja y gastos. Es su trabajo: para decirte que un plato te está dejando margen negativo, primero tiene que ver la receta y el precio.
ALFREDO
Alfredo entró al local el primer día, saludó, y se puso a conocer la casa. No cocina, no atiende mesas, no toca la caja: eso es de la gente. Lo suyo es saber dónde está cada cosa y cuánto cuesta cada cosa, y ser el copiloto de cada uno: del que atiende, del que cobra, de la cocina, del encargado y del dueño.
Mira los números del local todos los días y avisa cuando algo se sale de lo normal: una comanda atascada, un insumo bajo el mínimo, el cierre de la jornada. Nunca mueve un peso sin preguntar, y siempre deja escrito quién le dijo que sí.

TODO LO DICE CON LOS OJOS
Alfredo no tiene boca ni cejas: toda su expresión vive en los dos ojos del visor. No hay un séptimo estado y no existe «celebrando»: un día bueno lo evalúa el dueño.
Sabe dónde está cada cosa y cuánto cuesta. Todo lo que dice arranca de un dato que consultó; si no lo tiene, lo dice.
Avisa cuando el insumo baja del mínimo, no cuando ya se acabó. Un buen mayordomo avisa antes.
Avisa en voz baja y sólo por un hito: algo que cambia lo que harías en los próximos treinta minutos.
Tutea, pero no se toma confianzas, no bromea y no adula.
La plata de la casa no es suya. Por eso pide permiso: [Sí] [Otra cantidad] [Ahora no], siempre.
Un mayordomo no te pide que reconstruyas la casa para trabajar en ella. Trabaja con el sistema que ya usas.
La casa es del dueño. No habla de sí mismo, no cuenta cómo funciona, no celebra.
LA POLÍTICA DEL AGENTE
Alfredo es el mayordomo de tu restaurante: mira los números de tu local. Escribimos acá, en simple, qué tiene permitido hacer, para que no tengas que confiar en nuestra palabra.
Ventas, costos, recetas, stock, repartos, caja y gastos. Es su trabajo: para decirte que un plato te está dejando margen negativo, primero tiene que ver la receta y el precio.
Ninguna acción que cambie un peso se ejecuta sin que tú aprietes un botón. No es una configuración que se pueda desactivar: está en el código. Cuando Alfredo propone algo, siempre te muestra el monto exacto y siempre te da tres opciones: «Sí», cambiar la cantidad, o «Ahora no». La tercera está siempre, porque una pregunta sin salida no es una pregunta.
No transfiere, no paga proveedores, no cobra tarjetas. Cuando te propone una compra, la deja registrada en tu sistema para que la pagues tú.
Cada acción confirmada guarda quién la aprobó, a qué hora, cuál era el valor antes y cuál quedó después. Puedes revisar ese registro cuando quieras y nadie, tampoco nosotros, lo puede borrar.
Alfredo no estima. Si no tiene el dato, te dice que no lo tiene y qué falta cargar para tenerlo. Cuando te da un número, viene con el enlace al detalle para que lo revises tú.
Hay un interruptor en Ajustes. Alfredo deja de escribirte y de proponerte cosas, y el resto del sistema sigue funcionando igual. También puedes dejarle sólo los avisos y quitarle todas las acciones.
No entrenamos modelos con la información de tu local ni la compartimos con otros restaurantes. Alfredo manda al modelo lo mínimo necesario para responderte y nada de lo que no necesita.
Si algo de esto cambia, te avisamos antes de que pase.
La palta te subió de $3.900 a $5.600 el kilo y el «Completo italiano XL» quedó con margen negativo: −$280 por unidad.
Para volver al 32% de margen que tenías, tendría que quedar en $5.400 (hoy $4.900).
Mira el detalle →
Cambia en la carta, en la tienda web y en la caja. Queda registrado con tu nombre, la hora y el precio anterior.
¿Dudas antes de partir? Están respondidas en las preguntas.
Por Alfred, el mayordomo: el que conoce la casa mejor que nadie y nunca se adueña de ella. Y sí, también por la salsa: un nombre que ya vive en una carta.
La segunda parte es un guiño. La primera es el trabajo.
ALFREDO SE EQUIVOCÓ
Una vez al mes contamos en qué se equivocó.
El primer martes de cada mes publicamos qué se equivocó Alfredo, cuántas veces sobre cuántas propuestas, por qué pasó, qué cambiamos y qué no pudo pasar nunca, porque el humano tenía el botón. Se publica aunque el mes haya sido malo. La primera entrega cuenta cómo está hecho para poder equivocarse sin tocar tu plata.
EMPIEZA CON ALFREDO
Catorce días con tu propio acceso y tus propios números. Si no te sirve, no hiciste nada más que mirar. Estamos incorporando los primeros restaurantes de la Región de Valparaíso.
QUIÉNES SOMOS
Alfredo es un producto de CreceTec, un equipo de la Región de Valparaíso que hace software para cocinas. Antes de Alfredo construimos una pantalla de cocina que hoy opera en un local real, todos los días de servicio. Hoy Alfredo es un prototipo funcional operando en un restaurante de la región.
Conocer al equipo →